Crear marcas es una de las actividades que más disfruto dentro de la profesión. Es un espacio en el que me siento cómodo, motivado, y donde el proceso de diseño fluye de manera natural y entretenida.
Sin embargo, eso no significa que sea fácil ni que todo surja de forma mágica. Cada proyecto implica investigación, análisis y, sobre todo, mucha paciencia.
Después de varios meses de búsqueda, recopilación y selección, reuní en este logofolio una colección de 100 marcas desarrolladas a lo largo de 20 años de trayectoria. Incluye proyectos personales, trabajos para clientes, colaboraciones con estudios y agencias, así como ideas conceptuales creadas especialmente para mi portfolio.
Esta selección refleja distintos momentos de mi recorrido profesional y cada marca fue elegida por razones diversas: afinidad personal, calidad de resolución, búsqueda creativa, estética, funcionalidad o simplemente porque marcó una etapa significativa. Algunas atravesaron muchos ajustes y revisiones; otras surgieron casi intactas desde la primera propuesta. Muchas, incluso, fueron un impulso valioso en épocas difíciles.
Lo importante es que todas, y cada una, me representan y forman parte de mi historia como diseñador, desde el primer día hasta hoy.